El delito de lesiones por imprudencia profesional del médico

En el ámbito jurídico, el delito de lesiones por imprudencia profesional en la medicina, es una figura que cobra especial relevancia cuando un profesional, en el ejercicio de su actividad, causa daños a terceros debido a una actuación negligente o descuidada. Este tipo de delito no solo implica consecuencias penales, como la privación de libertad o multas, sino también la inhabilitación para ejercer la profesión. A continuación, exploraremos en detalle qué es el delito de lesiones por imprudencia profesional, cuáles son sus requisitos y cómo lo interpreta la jurisprudencia española.

 

¿Qué es el delito de lesiones por imprudencia profesional?
El delito de lesiones por imprudencia profesional está regulado en el artículo 152 del Código Penal (CP). Este artículo establece que, cuando una persona causa lesiones a otra por imprudencia grave, puede ser castigada con penas que van desde la prisión de tres meses a tres años, dependiendo de la gravedad de las lesiones. Además, si el delito se comete en el ejercicio de una profesión, se impondrá una pena adicional de inhabilitación especial para el ejercicio de dicha profesión, oficio o cargo por un período de seis meses a cuatro años.

La imprudencia profesional no solo se refiere a la falta de cuidado, sino también a la impericia, es decir, cuando un profesional, a pesar de estar cualificado, actúa de manera incompetente, contradiciendo los estándares de su profesión. Esto incluye la trasgresión de los deberes técnicos y la lex artis (las normas y prácticas aceptadas en la profesión).

 

Requisitos para apreciar la imprudencia profesional
La jurisprudencia del Tribunal Supremo ha establecido una serie de requisitos para determinar cuándo existe imprudencia profesional. Estos requisitos quedaron recogidos en la Sentencia del Tribunal Supremo (STS) nº 811/1999 y pueden resumirse en los siguientes puntos:

  1. Acción u omisión voluntaria pero no maliciosa: El profesional actúa sin intención de causar daño, pero su conducta es descuidada o negligente.
  2. Elemento psicológico: El agente tenía la capacidad de conocer y prevenir el riesgo que derivó en el daño.
  3. Infracción de un deber objetivo de cuidado: El profesional incumple las normas o estándares de su profesión, lo que constituye la base de la antijuricidad de su conducta.
  4. Causación de un daño: Debe existir un resultado lesivo concreto.
  5. Relación de causalidad: El daño debe ser consecuencia directa de la conducta negligente del profesional.

Además, en el caso de los profesionales sanitarios, se exige un plus de cuidado, ya que su actividad implica un alto riesgo para la salud y la vida de las personas. La jurisprudencia ha señalado que la responsabilidad médica surge cuando hay una dejación de las cautelas necesarias, como la falta de pruebas o investigaciones imprescindibles para el tratamiento del paciente.

 

La imprudencia profesional en el ámbito sanitario

En el contexto de la actividad sanitaria, la jurisprudencia ha sido especialmente rigurosa. La medicina es una ciencia inexacta, pero ello no exime a los profesionales de su deber de actuar con la máxima diligencia. La responsabilidad médica surge cuando se demuestra que el profesional actuó con irreflexión, negligencia o descuido, incumpliendo los protocolos y estándares de su profesión.

Por ejemplo, en casos donde un médico omite realizar pruebas diagnósticas esenciales o no sigue los protocolos establecidos, y como resultado se produce un daño al paciente, se puede apreciar la imprudencia profesional. Sin embargo, no se trata de responsabilizar al profesional por cualquier error, sino solo por aquellos que derivan de una conducta claramente negligente.

 

Consecuencias jurídicas

Las consecuencias de cometer un delito de lesiones por imprudencia profesional son graves. Además de las penas de prisión o multa, el profesional puede ser inhabilitado para ejercer su profesión durante un período determinado, además de la indemnización de responsabilidad civil que deberá abonar al lesionado.

 

Conclusión

El delito de lesiones por imprudencia profesional es una figura jurídica que busca proteger a las personas de los daños causados por la negligencia de quienes ejercen profesiones con una gran responsabilidad, como la medicina. Para que se aprecie este delito, es necesario probar que el profesional actuó con falta de cuidado, incumpliendo los estándares de su profesión, y que su conducta causó un daño concreto. La jurisprudencia ha sido clara en exigir un plus de diligencia a los profesionales, especialmente en el ámbito sanitario, donde las consecuencias de una actuación negligente pueden ser irreparables.

 

Referencias:

  • Código Penal español, artículo 152.
  • Sentencia del Tribunal Supremo nº 811/1999.
  • Jurisprudencia del Tribunal Supremo sobre imprudencia profesional.

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